Los ultimos dias de mi juventud

Hola, voy a contarles una historia, cuando entre a la universidad conocì a una chica bastante extraña, tenia un nombre raro que nunca habia escuchado en mi corta y penosa vida; me volvì amigo suyo bastante rapido, creo que es una de mis virtudes, el hecho de darle confianza muy rapido a la gente. Ella se reia de cada frase que yo soltaba a mitad de clases en la universidad, a veces hasta sin sentido, entonces le pregunte: ¿Por que te ries, si no dije nada gracioso?, Tu das risa- me contestò, solo atine a mirarla y soltar una pequeña mueca de que me agradaba, pero no como un gusto, no como un amor, no como un chico enamorado, sino como un amigo... desde ese momento supe que seriamos buenos amigos, confidentes y asì fue, durante los 2 años que pasamos parte de esta asquerosa vida juntos, nos reiamos de la gente, también llorábamos las traiciones que nos hacían las gentes que supuesta mente nos querían, ella decidio tomar otro rumbo, junto a las personas que le hacian bastante daño, yo no pude detenerla, aunque lo intentaba pero creo que mi orgullo ganaba y no le implore que se quede conmigo, con nosotros, ella se fue tras una vida loca, una vida llena de juventud, de alcohol, de sexo, de drogas, de risas y sobre todo de tristeza, de depresiòn, depresiòn que llego a ser incontrolable, la ultimas veces que la vì me decia que ya no queria vivir màs, que ya habia disfrutado bastante, y ya habia sufrido bastante, que eran muchos los golpes que le dio la vida.Cuando recibí la noticia de que falleciò, no me sorprendiò, sinceramente, yo seguía siendo el mismo, pero me dolía recordarla. De hecho cuando iba a visitarla en los últimos días de su juventud, nos poníamos tristes, recordando nuestras tristes vidas y todo lo que había pasado y lo que teníamos que afrontar, ella con su vida y yo con la mía; era deprimente esos minutos de conversación, pero eran muchos mas los minutos, las horas en la que nos vacilábamos y nos reíamos, y recordábamos cuando salíamos de clases, o las burlas que haciamos durante clases a espaldas de los profesores, las salidas juntos, seguiamos siendo los mismos. Solo que ambos sabíamos de que ella se iba a ir de este mundo, aun con eso, pudimos sonreír gran parte de los últimos dias de nuestra juventud.

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